Ir al contenido principal

6. La revelación del Hijo del Hombre

Lucas 6: El Señor del día de reposo y los principios de la vida del Reino

Cristo trasciende las tradiciones religiosas para ser nuestro reposo y edificarnos sobre la roca.

En Lucas 6 presenciamos una transición fundamental en el ministerio del Salvador-Hombre. Al confrontar la rigidez de la religión que anteponía el rito a la necesidad humana, Jesús se manifiesta como el verdadero Señor del día de reposo.

Tras una noche de intensa oración, el Señor escoge a los doce apóstoles e imparte la enseñanza sobre el monte, revelando los elevados principios morales que caracterizan a los ciudadanos del reino de Dios.

1. Cristo, Señor del día de reposo (Lucas 6:1-11)

Cuando los discípulos arrancaron espigas para comer en el día de reposo y los fariseos cuestionaron su acción, el Señor recordó cómo David, en su necesidad, comió los panes de la proposición. Jesús afirmó categóricamente Su autoridad sobre la ley ritual.

«Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo». — Lucas 6:5

Posteriormente, en otro día de reposo, el Señor sanó al hombre que tenía la mano derecha seca, demostrando que Dios prefiere hacer el bien y salvar la vida antes que la observancia fría de las tradiciones religiosas que ignoran el sufrimiento humano.

2. La oración y la elección de los doce apóstoles (Lucas 6:12-19)

Antes de tomar la trascendental decisión de estructurar Su ministerio mediante el nombramiento de los doce, el Salvador-Hombre pasó toda la noche en oración a Dios en un monte.

«En aquellos días Él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando fue de día, llamó a Sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles». — Lucas 6:12-13

Al descender del monte con ellos, una gran multitud acudió para oírle y ser sanada de sus enfermedades. Salía de Él un poder que sanaba a todos, evidenciando la riqueza de la vida divina impartida a la humanidad atribulada.

3. Los principios de la vida del reino (Lucas 6:20-38)

Dirigiéndose a Sus discípulos, el Señor proclamó las bienaventuranzas y los ayes, mostrando que la realidad del reino pertenece a los pobres en espíritu, a los que tienen hambre ahora y a los que lloran.

El Salvador-Hombre estableció el estándar moral supremo de la vida del reino: amar a nuestros enemigos, hacer bien a los que nos aborrecen, bendecir a los que nos maldicen y dar sin esperar nada a cambio, expresando la naturaleza misericordiosa de nuestro Padre celestial.

«Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso». — Lucas 6:36

4. Edificar sobre la roca (Lucas 6:39-49)

Jesús enseñó que el estado de nuestro ser determina nuestro fruto: el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno. La boca habla de la abundancia del corazón.

Concluyó mostrando la diferencia entre oír Sus palabras y ponerlas en práctica. Aquel que oye y hace Sus palabras es como un hombre que cavó profundo y puso el cimiento sobre la roca, soportando con firmeza las avenidas y tempestades de la vida.

«Aquel que oye y no hace, es semejante a un hombre que edificó su casa sobre tierra, sin cimiento; contra la cual el río dio con ímpetu, y cayó luego, y fue grande la ruina de aquella casa». — Lucas 6:49

5. Síntesis

Lucas 6 nos presenta al Salvador-Hombre como nuestro verdadero reposo por encima de los ritos externos. A través de Su dependencia en la oración, la designación de los apóstoles y la enseñanza del reino, Cristo nos imparte la vida divina para expresar la misericordia del Padre y edificar un vivir inquebrantable sobre la roca.

6. Aplicación espiritual

El Estudio-Vida de Lucas nos muestra cómo estas verdades nutren nuestro andar cristiano diario:

• Hallar nuestro reposo en la persona de Cristo: El día de reposo no es un ritual externo, sino una persona. Cuando nos alimentamos de Cristo y descansamos en Su obra terminada, experimentamos el verdadero reposo que satisface nuestro espíritu y renueva nuestro ser.

• Vivir por la vida misericordiosa del Padre: El mandato de amar a nuestros enemigos y ser misericordiosos no es un estándar humano que podamos cumplir en nuestras fuerzas, sino el flujo natural de la vida divina que recibimos al permanecer en comunión con el Señor.

• Cavar hondo y edificar en la Palabra: Para resistir las pruebas, no basta con escuchar las enseñanzas del Señor intelectualmente. Necesitamos cavar hondo en la oración, poner en práctica Su palabra y permitir que Cristo sea el cimiento firme de todas nuestras decisiones.

Oración

Señor Jesús, gracias por ser nuestro verdadero reposo y el cimiento firme de nuestra vida. Te pedimos que limpies y llenes nuestro corazón con Tu bien, para que podamos expresar Tu misericordia hacia los demás. Enseña a nuestro ser a cavar profundo en Tu palabra y a ponerla en práctica cada día. Amén.

Bibliografía:

Estudio-vida de Lucas, Mensajes 16, 17 y 18. Living Stream Ministry. Versículos: Biblia Versión Recobro.