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Lucas 2 – Dios entra en la humanidad para llevar a cabo Su salvación

Dios se hace hombre para ser accesible al hombre y manifiesta Su gloria en humildad

Lucas 2 nos presenta uno de los capítulos más conmovedores y profundos de las Escrituras. En él contemplamos el nacimiento, la manifestación y el crecimiento del Salvador-Hombre. A través de acontecimientos aparentemente ordinarios, Dios lleva a cabo Su economía eterna e introduce en la humanidad mediante la encarnación a Aquel que ha de efectuar la salvación completa para el hombre.

Desde el pesebre de Belén hasta el templo de Jerusalén, cada acontecimiento revela la operación soberana de Dios detrás de la historia humana y la manifestación progresiva del Salvador-Hombre, Aquel en quien los atributos divinos serían expresados por medio de las más elevadas virtudes humanas.

Este capítulo revela que Dios no actuó mediante poder político, riquezas o grandeza humana. Por el contrario, el Salvador vino en humildad, pobreza y sencillez, mostrando que la gloria divina puede expresarse plenamente en una humanidad genuina y perfecta.

1. El nacimiento del Salvador-Hombre bajo la soberanía divina (Lc 2:1-7)

El capítulo comienza con un decreto de Augusto César ordenando un censo en todo el imperio romano. Aunque parecía una decisión política ordinaria, Dios utilizó la autoridad humana para cumplir Su propósito eterno. José y María viajaron desde Nazaret hasta Belén, donde se cumplió la profecía referente al nacimiento del Mesías. Allí nació Jesús y fue acostado en un pesebre porque no había lugar para ellos en el mesón. El Rey del universo no nació en un palacio ni en un ambiente de honor.
 
“Y dio a luz a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lc 2:7)

El pesebre revela el carácter de la encarnación. Dios no vino para impresionar al hombre mediante manifestaciones externas, sino para acercarse a él. El Salvador-Hombre nació en humildad para ser accesible a todos. Desde el primer momento de Su existencia humana manifestó una virtud que contrastaba completamente con la gloria y ambición del mundo.

2. El anuncio celestial y la revelación a los sencillos (Lc 2:8-20)

La primera proclamación del nacimiento del Salvador no fue dirigida a gobernantes, sacerdotes ni eruditos, sino a humildes pastores que vigilaban sus rebaños durante la noche.
El anuncio angelical a los pastores reveló tres aspectos fundamentales de Cristo: Él es el Salvador, el Cristo y el Señor.

“Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lc 2:11)

Posteriormente, una multitud del ejército celestial alabó a Dios diciendo:

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres de Su complacencia!” (Lc 2:14)

Dios y el hombre pueden ser reconciliados porque el Salvador-Hombre ha venido para unir al hombre con Dios


Los pastores respondieron con fe inmediata, encontraron al niño y dieron testimonio de lo que habían visto. Mientras ellos proclamaban la noticia, María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. La revelación divina siempre encuentra respuesta en los corazones sencillos y abiertos al mover de Dios.

3. El Salvador-Hombre es reconocido por el remanente fiel (Lc 2:21-40)

Cuando llegó el tiempo señalado por la ley, a los ocho días, el niño fue presentado en el templo. Allí Dios preparó dos testigos representativos del remanente fiel de Israel: Simeón y Ana.
Simeón: la consolación de Israel y la esperanza cumplida

Simeón era un hombre justo y piadoso que esperaba la consolación de Israel. Guiado por el Espíritu Santo, tomó al niño en sus brazos y reconoció inmediatamente la salvación preparada por Dios.
“Porque han visto mis ojos Tu salvación” (Lc 2:30)

El declaró que Cristo sería luz para revelación a los gentiles y gloria para Israel. Al mismo tiempo anunció que Su ministerio produciría decisiones y divisiones en el corazón humano, y profetizó el sufrimiento que acompañaría Su obra redentora.

Él declaró que Cristo sería luz para revelación a los gentiles y gloria para Israel. Su profecía también señaló los sufrimientos futuros del Señor y el profundo dolor que experimentaría María
Ana: el testimonio de la redención de Jerusalén

Ana, una profetisa dedicada a la oración y al servicio continuo en el templo, también reconoció al Salvador-Hombre y habló de Él a todos los que esperaban la redención.

“Y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén” (Lc 2:38)

Estos dos testimonios muestran que Dios siempre preserva un remanente, es decir un pueblo que espera Su mover y reconoce Su visitación.

La venida del Salvador‑Hombre cumplió la esperanza del remanente fiel que buscaba a Dios. Al terminar con lo prescrito, regresaron a Nazaret, donde el Niño crecía, se fortalecía y se llenaba de sabiduría bajo la gracia divina.

Conclusión

Lucas 2 revela que la salvación de Dios comenzó con la entrada del Salvador-Hombre en la humanidad. Desde el pesebre de Belén hasta el templo de Jerusalén, todo muestra la operación soberana de Dios para cumplir Su propósito eterno.

En este capítulo contemplamos a Dios manifestado en humildad, revelado a los sencillos, reconocido por el remanente fiel y desarrollado en una humanidad perfecta. El Salvador-Hombre vino para expresar los atributos divinos en virtudes humanas y llevar a cabo la redención que Dios había preparado desde la eternidad.

Palabras claves:

Las Virtudes humanas: La forma en que Dios creó al hombre con sus cualidades morales, tales como la capacidad de amar, ser buenos, pacientes....Etc.

Los Atributos divinos: Son todo lo que constituye el ser de Dios. Su contenido, esencia y realidad . Dios no solo "tiene" amor o "hace" cosas justas; Dios es amor, Dios es luz, Dios es santidad y Dios es justicia.

Expresar los atributos divinos en las virtudes humanas elevadas: La naturaleza divina expresada y manifestada mediante una humanidad perfecta la del Hijo del Hombre.

Remanente fiel: Aquellos que esperan, buscan y reconocen el mover de Dios.

Oración

Señor Jesús, gracias porque viniste en humildad para acercarte a nosotros y llevar a cabo la salvación de Dios. Abre nuestros ojos para contemplar Tu hermosura como el Salvador-Hombre. Bajo Tu gracia, llevános a buscar Tus intereses y a expresar cada día Tus atributos divinos mediante nuestras virtudes humanas que te glorifiquen. Amén.

Fuentes consultadas: 

Estudio‑vida de Lucas, Mensajes 4 y 5 (Witness Lee)
Notas de estudio de la Biblia Versión Recobro (Lucas 2) 
Editorial Living Stream Ministry.


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