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4. El inicio del ministerio del Salvador‑Hombre

Lucas 4: El Salvador-Hombre introduce el jubileo de Dios

Después de vencer al enemigo, el Salvador-Hombre proclama libertad a los cautivos y anuncia el año agradable del Señor.

La enseñanza del Salvador-Hombre con autoridad - Lucas 4:32

Después de ser bautizado, ungido por el Espíritu y reconocido por el Padre, el Salvador-Hombre inicia Su ministerio. Antes de anunciar las buenas nuevas, debe enfrentarse al enemigo que había esclavizado al hombre desde la caída.

Lucas 4 revela mucho más que una victoria sobre la tentación. Nos muestra al Salvador-Hombre introduciendo el jubileo de Dios, una realidad en la que los cautivos reciben libertad, los ciegos recobran la vista y los hombres vuelven a disfrutar la porción que Dios les destinó desde el principio.

La victoria sobre Satanás y la proclamación del jubileo están unidas. Primero el Salvador-Hombre derrota al enemigo; después libera a quienes estaban bajo su poder.

La victoria del Salvador-Hombre (Lucas 4:1-14)

Jesús fue guiado por el Espíritu al desierto para ser probado por el diablo. Allí se enfrentó al mismo enemigo que había derrotado al primer hombre.

Adán cayó en un entorno perfecto. El Salvador-Hombre, después de cuarenta días de ayuno, permaneció firme. Esto demuestra que era un hombre plenamente dependiente de Dios y lleno de Su realidad.

«No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios». — Lucas 4:4

El Señor no utilizó Su condición divina para escapar de la prueba. Permaneció en la posición apropiada de hombre y respondió al enemigo por medio de la Palabra de Dios.

Satanás intentó desviarlo mediante la necesidad física, la ambición de gloria y la presunción religiosa. Sin embargo, el Salvador-Hombre rechazó cada una de estas tentaciones y obtuvo una victoria completa.

Esta victoria fue la base de Su ministerio. El Hombre que iba a liberar a otros debía vencer primero al enemigo que los mantenía cautivos.

El Salvador-Hombre proclama el jubileo (Lucas 4:15-30)

Después de la victoria en el desierto, Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu. En Nazaret, al entrar en la sinagoga, leyó la profecía de Isaías acerca de Su comisión.

«El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, y recobro de la vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año agradable del Señor». — Lucas 4:18-19

Estas palabras describen el propósito de Su ministerio. El Salvador-Hombre vino a traer libertad, recobro y restauración. Lo que Isaías había profetizado ahora se cumplía delante de ellos.

«Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos». — Lucas 4:21

El año agradable del Señor corresponde al jubileo. En el Antiguo Testamento era el tiempo en que los cautivos quedaban libres y cada familia recuperaba su heredad.

Pero el jubileo del Nuevo Testamento no es simplemente un año especial ni una enseñanza. El jubileo es Cristo mismo disfrutado por Su pueblo. Cuando recibimos al Salvador-Hombre, somos liberados de toda esclavitud espiritual y recuperamos el disfrute de Dios como nuestra verdadera porción.

Aunque muchos se maravillaban de las palabras de gracia que salían de Su boca, terminaron rechazándolo cuando Su palabra tocó sus conceptos naturales. El hombre puede admirar la gracia y al mismo tiempo resistirse a ella.

El jubileo puesto en práctica (Lucas 4:31-44)

Después de proclamar el jubileo, el Señor comenzó a manifestarlo de manera práctica. En Capernaúm enseñaba con autoridad, expulsaba demonios, sanaba enfermos y anunciaba el evangelio del reino de Dios.

«¿Qué palabra es ésta? Porque con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen». — Lucas 4:36

Su palabra no era solamente enseñanza. Era una palabra que liberaba. Los demonios eran expulsados, los enfermos eran restaurados y los cautivos experimentaban libertad.

Así vemos que el jubileo no era una teoría. El Salvador-Hombre llevaba a cabo aquello que anunciaba. Donde Él actuaba, la esclavitud retrocedía y la gracia de Dios se manifestaba.

«Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado». — Lucas 4:43

Cuando las multitudes intentaron retenerlo, continuó Su camino. Su comisión consistía en extender el evangelio del reino para que más personas participaran de la realidad del jubileo.

Síntesis del mensaje

Lucas 4 muestra al Salvador-Hombre venciendo al enemigo e introduciendo el jubileo de Dios. Después de derrotar a Satanás como un hombre dependiente de la Palabra, proclamó libertad a los cautivos y comenzó a impartir esa libertad mediante Su ministerio.

El jubileo anunciado por Cristo no consiste simplemente en una mejora de las circunstancias humanas. Es la recuperación del disfrute de Dios por medio de Cristo mismo.

Aplicación espiritual

  • Permanecer en la Palabra. El Salvador-Hombre venció al enemigo permaneciendo en la Palabra de Dios. Nosotros también encontramos fortaleza al alimentarnos de Su hablar.
  • Disfrutar a Cristo como nuestro jubileo. Cristo mismo es nuestra libertad, nuestro descanso y nuestra porción. Cuanto más lo disfrutamos, más experimentamos la realidad del jubileo.
  • Recuperar nuestra porción en Dios. En Cristo recuperamos aquello para lo cual fuimos creados: disfrutar a Dios y vivir en comunión con Él.
  • Vivir bajo la dirección del Espíritu. El Señor inició Su ministerio en el poder del Espíritu. Nuestra vida cristiana también debe desarrollarse bajo Su dirección y suministro.

Oración

Señor Jesús, gracias porque venciste al enemigo y viniste a ser nuestro verdadero jubileo. Te recibimos como nuestra libertad, nuestra porción y nuestro disfrute. Líbranos de toda esclavitud y enséñanos a vivir cada día en la realidad de Tu jubileo. Que Tu Palabra nos fortalezca y que Tu Espíritu nos guíe para seguirte. Amén.

Fuentes consultadas:

Estudio‑Vida de Lucas — Mensajes 10 al 12. Living Stream Ministry. Versículos: Biblia Versión Recobro.