Lucas 1: Dios prepara la venida del Salvador-Hombre
Dios prepara la venida del Salvador-Hombre, en quien la esencia divina y la esencia humana se unen para cumplir Su propósito.
Lucas 1 nos introduce en uno de los acontecimientos más extraordinarios de toda la Biblia: la entrada de Dios en la humanidad. Antes de que el Salvador-Hombre naciera, Dios preparó cuidadosamente cada detalle para introducir a Cristo en el escenario humano.
Zacarías, Elisabet, Juan y María participan en esta preparación divina, pero ninguno de ellos ocupa el centro del relato. Todo el capítulo dirige nuestra atención al Salvador-Hombre, Aquel que vendría como Dios completo y hombre perfecto.
La preparación del camino mediante Juan, la anunciación a María, las alabanzas y las profecías tienen un único propósito: revelar al Dios-hombre que vino para llevar a cabo la salvación de Dios.
Dios prepara el camino para el Salvador-Hombre
El primer paso de esta preparación fue el nacimiento de Juan. Aunque Zacarías y Elisabet eran avanzados en edad y carecían de recursos naturales para tener hijos, Dios intervino para producir un precursor que preparara un pueblo para el Señor.
«Zacarías, no temas, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan». — Lucas 1:13
Juan fue apartado para el propósito divino desde antes de su nacimiento. Su existencia no era un fin en sí mismo. Toda su persona y ministerio estaban orientados a la venida del Salvador-Hombre.
La concepción del Dios-hombre
La preparación alcanza aquí su punto culminante. El ángel Gabriel fue enviado a María para anunciar la concepción de Jesús. Este no fue simplemente un nacimiento milagroso, sino el comienzo de la encarnación.
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por eso también lo santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios». — Lucas 1:35
Juan fue concebido mediante un acto milagroso del poder divino, pero Jesús fue concebido por el Espíritu Santo con la esencia divina en una virgen humana que poseía la esencia humana.
Aquí vemos el origen del Dios-hombre. En Cristo la divinidad y la humanidad se unen en una sola persona. Él es Dios completo y hombre perfecto. Posee tanto la naturaleza divina como la naturaleza humana, sin producir una tercera naturaleza.
Esta verdad es el corazón de Lucas 1. Todo el capítulo conduce hacia la concepción y venida del Salvador-Hombre.
El testimonio acerca del Salvador-Hombre
Después de recibir la palabra divina, María visitó a Elisabet. Aquel encuentro se convirtió en una confirmación de la obra de Dios.
«Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre». — Lucas 1:42
Elisabet habló del fruto del vientre de María, destacando la humanidad de Cristo. Sin embargo, poco después llamó al niño «mi Señor», reconociendo Su deidad. En una misma persona se encuentran la humanidad y la divinidad.
Más adelante, María respondió con un cántico lleno de las Escrituras:
«Mi alma magnifica al Señor; y mi espíritu ha exultado en Dios mi Salvador». — Lucas 1:46-47
Su experiencia nos muestra una secuencia espiritual preciosa: primero el espíritu disfruta a Dios, y después el alma lo magnifica. El disfrute interior produce una expresión exterior.
La redención anunciada
Al nacer Juan, Zacarías fue lleno del Espíritu Santo y anunció proféticamente la obra de Cristo.
«Bendito el Señor Dios de Israel, porque ha visitado a Su pueblo y ha efectuado su redención». — Lucas 1:68
En su profecía presentó a Cristo como el cuerno de salvación y como el sol naciente que visita a quienes se encuentran en tinieblas. Antes incluso de Su nacimiento, el capítulo ya anuncia la redención que el Salvador-Hombre vendría a realizar.
Síntesis
Lucas 1 revela cómo Dios preparó cuidadosamente la venida del Salvador-Hombre. Por medio de Juan se preparó el camino, y por medio de María tuvo lugar la concepción del Dios-hombre.
En Jesús vemos a Dios completo y hombre perfecto. Toda la preparación, las profecías y las alabanzas de este capítulo convergen en Su persona y en la salvación que Él vino a realizar.
Aplicación espiritual
- Recibir la palabra de Dios con sencillez. María cooperó con el propósito divino al aceptar la palabra del Señor. Nosotros también podemos abrirnos a Su hablar cada día.
- Disfrutar a Cristo como nuestro fruto de vida. Cristo vino no solo para ser admirado, sino para ser nuestro suministro y nuestra satisfacción.
- Ejercitar nuestro espíritu para magnificar al Señor. Cuando nuestro espíritu disfruta a Dios, todo nuestro ser comienza a expresar Sus riquezas de manera espontánea.
Oración
Señor Jesús, gracias porque viniste como el Dios-hombre, Dios completo y hombre perfecto. Te recibimos como nuestro Salvador y nuestro suministro de vida. Haz que nuestro espíritu te disfrute cada día para que todo nuestro ser te magnifique y exprese. Amén.
Bibliografía:
Estudio‑Vida de Lucas — Mensajes 3 al 5. Versículos: Biblia Versión Recobro. Living Stream Ministry.