Cristo como el Salvador-Hombre lleno del Espíritu que revela, vive, ministra y obra según la economía de Dios. Descubriendo la humanidad perfecta de Aquel que vino a buscarnos ¿Alguna vez has sentido que Dios es demasiado grande, demasiado lejano, para acercarse a tu debilidad cotidiana? Muchos creyentes viven con la sensación de que la divinidad y la humanidad son dos orillas que jamás se tocan. El Evangelio de Lucas nos presenta exactamente lo contrario: un Salvador que camina, que se cansa, que llora, que come con pecadores — un Salvador-Hombre capaz de suministrarnos vida precisamente porque comprende y comparte nuestra condición humana. Contexto histórico y propósito del autor Lucas, médico y compañero cercano del apóstol Pablo, es el único escritor evangélico de origen gentil. Escribe con la precisión de un investigador cuidadoso —así lo declara él mismo al abrir su relato— dirigiéndose a Teófilo y, a través de él, al mundo helenístico-romano que nec...
El banquete del Reino: humildad, gracia y el costo de seguir al Salvador-Hombre ¿Cuántas veces buscamos, sin darnos cuenta, un lugar de honor o reconocimiento, incluso en medio de nuestro servicio a Dios? El orgullo puede disfrazarse de piedad, y las ocupaciones legítimas de la vida diaria pueden terminar ocupando silenciosamente el lugar que solo Cristo merece. Lucas 14 nos confronta con esa realidad. A través de una serie de escenas —una sanidad, una enseñanza sobre humildad, una parábola de banquete— el Señor revela que el reino de Dios pertenece a quienes dejan de confiar en sí mismos. El Salvador-Hombre no busca simplemente admiradores ni cumplidores de la religión exterior, sino corazones humildes, dispuestos a entrar en el disfrute de Cristo . La misericordia de Dios está por encima de la religión (14:1-6) Mientras Jesús comía en casa de un principal fariseo, todos lo observaban con recelo. Delante de Él había un hombre con hidropesía, y el Señor preguntó si era lícito ...