El banquete del Reino: humildad, gracia y el costo de seguir al Salvador-Hombre ¿Cuántas veces buscamos, sin darnos cuenta, un lugar de honor o reconocimiento, incluso en medio de nuestro servicio a Dios? El orgullo puede disfrazarse de piedad, y las ocupaciones legítimas de la vida diaria pueden terminar ocupando silenciosamente el lugar que solo Cristo merece. Lucas 14 nos confronta con esa realidad. A través de una serie de escenas —una sanidad, una enseñanza sobre humildad, una parábola de banquete— el Señor revela que el reino de Dios pertenece a quienes dejan de confiar en sí mismos. El Salvador-Hombre no busca simplemente admiradores ni cumplidores de la religión exterior, sino corazones humildes, dispuestos a entrar en el disfrute de Cristo . La misericordia de Dios está por encima de la religión (14:1-6) Mientras Jesús comía en casa de un principal fariseo, todos lo observaban con recelo. Delante de Él había un hombre con hidropesía, y el Señor preguntó si era lícito ...
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